Etiquetas

jueves, 4 de junio de 2015

PRIMERA ERA. CICLO SEGUNDO. Fase II. ANIMALES (Capítulos 5-7)

NUEVAS LEYENDAS DEL LAGO ATITLÁN

Jorge Ruiz Cuesta
http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/nl/88x31.png
ATITLÁN
Cerca del Agua

 DOSIS JUNIO 2015


ÍNDICE CICLO TERCERO

CICLO TERCERO: "USOS, LEYENDAS, MANÍAS Y COSTUMBRES"

FASE I: “LO ATEMPORAL”
1. MANDAMIENTOS FUGACES DEL TIEMPO ETERNO
2. TIEMPO GANADO, TIEMPO PERDIDO
3. LAS PUERTAS DEL VOLCÁN
4. ATRAPAPOETAS

FASE II: “ANIMALES”
5. LA VERDADERA Y JAMÁS CONTADA HISTORIA DE LOS PATO POC
6. LOS PERROS DEL LAGO
7. LOS CHELES DE LOS HOMBRES

FASE III: "MANÍAS"
8. FECUNDACIÓN IN LAGO
9. BAUTISMO
10. PODER ONÍRICO DEL LAGO ATITLÁN
11. GEMELOS

FASE IV: “COSTUMBRES”
12. LEYENDA QUE SE ANTICIPA
13. AVISTAMIENTO
14. SEÑALES DEL NUEVO AÑO

FASE V: “NO LUGARES”
15. EL PUEBLO VOLADOR
16. EL CERRO DE ORO

FASE VI: “PERSONAJES LEGENDARIOS”
17. ENANOS (o "Nuestra Madre Tierra re-quiere lo pequeño")
18. ALDOUS HUXLEY ( o "La tozuda imaginación")
19. LAKE (o "El curandero gringo")
20. EL PRINCIPITO DEL LAGO (o "Un personaje en busca de lector")


Después de la lluvia
ADVERTENCIA PARA INADVERTIDOS-AS


Toda búsqueda de leyendas es legendaria. 
Toda búsqueda o indagación sobre uno mismo es una búsqueda o indagación árdua y universal. El tiempo, el ingrediente esencial de la vida, se hace espiral y entonces sus ciclos ya no se repiten, en todo caso, repiten el biorritmo que los contemporiza. Esa es la armonización primordial, la que hay que buscar, encontrar y mantener, cueste lo que cueste, en el bombeo del corazón, los ritmos de la respiración o los anhelos de tu espíritu.
Por eso si, desconcertado, has perdido la cadencia temporal que se acopla a tu ser, aquí podrás encontrar un nuevo vínculo entre lo íntimo y lo universal, algo que no sin ser propio tampoco te resulte ajeno.

Y todo porque: si buscas leer, vivirás, y si buscas vivir, leerás.



FASE II
“ANIMALES”


Pato Poc (blog de Miguel Valle)

5. LA VERDADERA Y JAMÁS CONTADA HISTORIA DE LOS PATO POC


El Pato Poc es una especie única que sólo se ha aclimatado al Lago Atitlán. Su origen es desconocido y ha dado pie a numerosas leyendas. 
Lo que se sabe de los Pato Poc, también llamados Zambullidores, es que vivían la mayor parte del tiempo en el agua, pero dormían y anidaban en el tul que tanto abundaba en las orillas del Lago.
SusanMarie Tabush: Tul fuente de vida
Sin embargo, su origen podrá ser desconocido, pero desde que la gente tiene memoria, siempre han estado allí, hasta que la tala masiva de tul para la venta de artesanía y la introducción por la CIA de la llamada lubina negra, (asunto que da para otra leyenda). transformaron su ecosistema y provocaron su desaparición.
Pese al misterio de su origen y la irreversibilidad de su extinción, un pescador retirado, a la orilla del Lago Atitlán, me contó esta historia que me ha permitido incluir aquí:
SusanMarie Tabush: Save the lake
<<Hace muchos años, en el tiempo antes del tiempo contado por los Mayas, la llegada del invierno sorprendió a los Pato Poc en un Lago del Norte que se encuentra actualmente en Canadá. Un grupo especialmente numeroso de patos se había demorado en aquel lugar, disfrutando de un verano que se alargaba y se alargaba, sin dar señales inminentes de cambio. De repente, una noche en la que los Pato Poc dormían y quien sabe si hasta soñaban en su magnífica conjunción flotante, las temperaturas descendieron bruscamente y el Lago se heló antes de que cualquiera de ellos despertara por el frío. 
El numeroso grupo que se había reunido en aquel Lago, comprendió pronto su situación. Estaban atrapados a la intemperie en el hielo del nuevo invierno que tan brusca y sorpresivamente había llegado, y a merced de los vientos que sin duda podían aumentar. 
Después de muchas discusiones, dedujeron que para salvar la vida, su única opción, era tratar de volar todos a la vez, haciendo fuerza al unísono, intentar resquebrajar por algún punto la capa de hielo hasta quedar liberados. Si continuaban así, pensando, sin hacer nada, sólo se iban a endurecer como el mismo hielo que los tenía atrapados. 
Resultado de imagen para imagenes de pato poc lago atitlán
Freddy Murphy: Pato Poc
No fue fácil organizar la unánime batida, hubo que aclarar muchas dudas y conjuntar muchos ánimos dispersos para lograr siquiera el primer ensayo aceptable. Los ancianos tuvieron tiempo de recordar viejas leyendas en las que los Pato Poc habían cumplido la sagrada misión de situar las lagunas en los lugares más sagrados de la Tierra. 
Hubo varias consultas y rectificaciones, como dicen los antiguos que hicieron los dioses para crear el mundo, pero por fin acordaron realizar el intento definitivo, aleccionando antes a los más débiles para que ayudaran, o al menos no estorbaran, en la difícil y delicada maniobra. 
A todos estremeció el crujido del hielo al desprenderse del fondo del Lago. La alegría colectiva por poco no da con el compacto grupo en el suelo, al comprobar que efectivamente volaban, aunque permanecieran todavía unidos o presos en aquel inmenso bloque de hielo adherido a sus patas.
Laura Wheelock: Repoblación de tul para la conservación el ecosistema
Con la esperanza de que el deshielo avanzase más rápido sumaron todos sin excepción la fuerza de sus alas  y pusieron rumbo al Sur, hasta lograr una velocidad a la que nadie estaba acostumbrado. Los ancianos y los enfermos se mareaban, los pichones no paraban de pocpoquear con su insistente y consabido “cuando llegamos”. 
Lo extraño es que el invierno había avanzado mucho más rápido que ellos y sólo al sobrevolar el desierto mexicano hubo una numerosa y significativa minoría que votó por aterrizar cuanto antes. La mayoría acordó continuar hasta donde las fuerzas se agotaran, no fuera a sorprenderlos de nuevo el Norte. Y así es como en la noche de los tiempos y de una sola jornada, los Pato Poc fueron a aterrizar sobre un cráter. Pero este cráter no era ni del Volcán San Pedro, ni del Atitlán, ni del Tolimán. Era un gigantesco Volcán, padre de los tres actuales que, mucho después de este aterrizaje, quedo sumergido. 
Conservación/thelagunalodge
Por eso se puede decir que el origen del lago Atitlán y el de los Pato Poc es el mismo. De hecho, dicen que la extinción de los Pato Poc fue la que terminó por dejar así de huérfano y melancólico al Lago Atitlán, ya que sólo ellos, los Pato Poc, hubieran podido salvarlo, llevándoselo muy lejos de aquí, antes de que el cambio climático se consuma. 


6. LOS PERROS DEL LAGO


Diego Isaías Hernández:
Gritos de Perros Saliendo Alma de una Familia de la Semana Mayor

Los perros que habitan en la Cuenca del Lago Atitlán, no pueden vivir solos y se asocian en maras para callejear, alimentarse, defenderse y hasta delinquir. 
Los perros que viven cerca del Lago, parecen iguales a los demás, pero son completamente diferentes. Durante el día uno puede verlos en los mercados, en las calles, en las laderas del Volcán o en las orillas del Lago, cansados e indolentes, lacerados y mugrientos, buscando una sombra fresca donde dormir o una sobra seca que llevarse a la boca. 
Sólo al atardecer puede observarse el movimiento como orquestado por una fuerza conciliadora que los coordina y conjunta, que los obliga a asociarse sin tener noción de sí mismos, como embebidos por una colectividad o solidaridad comunitaria más propia de los Antiguos que de los perros. 
Hay quien tiene identificados a los líderes, a los pendencieros, a los perros alucinados o arrebatados que atacan las sombras de la noche, aúllan a las dos Lunas del Lago o espantan a los espíritus que regresan acuciados por un amor o una nostalgia irreductibles. Los pobladores se han acostumbrado a esa presencia sensible, nocturna y déspota, escandalosa y temeraria, porque así se sienten resguardados aquellas noches en que los malos espíritus se hacen cargo del tiempo y el espacio del Lago Atitlán.
Diego Isaías Hernández: Susto de un Toro por un Perro Rabioso



Y sólo porque los perros ven la continuidad, el otro lado, el más allá, el lugar donde la vida transcurre sin más tiempo y más espacio que el que cabe en los sueños, sigue vigente la creencia de los Antiguos: quien quiera ver, sea hacia el pasado o el futuro, sea hacia el presente bajo el agua o bajo la tierra, tiene que frotar sus ojos con legaña de perro. Sólo quienes apliquen convenientemente los llamados “cheles” en sus ojos de hombre o de mujer, serán testigos de la continuidad irrompible de la vida al morir.


7. LOS CHELES DE LOS HOMBRES

Yo no contaría esto si no lo hubiera visto con mis propios ojos. Fue una noche de lluvia fina sin luna. Eran pasadas las doce, hora de espíritus según se dice, cuando regresaba a mi casa después de celebrar con un compadre al que no había vuelto a ver desde la infancia. En la cantina de Doña Rosita, estaban los habituales y allí los dejamos cuando me llevé al compadre de vuelta a su pensión. Nada más regresar a la calle del mercado y enfilar para mi casa me di cuenta de que me seguían dos chuchos. Eran grandes, negros, imponentes como la noche. Cuando pasé a la altura de la biblioteca municipal ya eran más de siete los perros que traía detrás, silenciosos pero vigilantes, como yo mismo. 
Al llegar a la altura del cementerio, otros tantos perros me salieron al paso en la parte más estrecha de la calle. Estaba rodeado y un terror extraño (yo no tengo miedo a los perros) me invadió. El más grande entre todos, se distinguió de la mara acercándose a poco, a más de tres metros del lugar donde me quedé paralizado cual si fuese víctima de una aparición de Maximón. 
Entonces, moviendo la boca como si ladrase, pronunció estas inolvidables palabras en nuestro querido idioma tz´utujil (o al menos así lo escuché yo): “Ven compañero, acércate, no tengas miedo, te esperábamos”. 
Quise huir pero estaba rodeado. Con tres respiraciones hondas, engañé al terror lo suficiente para intentarlo, pero entonces, cuando ya estaba decidido, fue cuando me vi como perro.
Diego Isaías Hernández: Lobos saliendo asustados por el eclipse

Era negro y peludo, estaba sucio y hambriento. El líder de la mara canina parecía ahora más grande que antes: me sacaba una cabeza de altura y dos cuartas de largo. Creo que lo miré como un niño mira a su padre. Quizá por eso después de un titubeo me dijo, “Vamos”, con una voz paternal que me calmó. 
Seguí a la mara sin ladrar sintiendo cómo algunos me olisqueaban o me dedicaban miradas escrutadoras, con aire de superioridad y extrañeza. Cuando llegamos al centro del cementerio otro perro, el que parecía más viejo habló de este modo: 
Diego Isaías Hernández:Gritos de Perros Saliendo Alma de una Familia de la Semana Mayor

“No hay tiempo que perder. Ha llegado nuestra hora. Al final de esta noche, cuando el sol reanude la cuenta de los días, el tiempo del no tiempo comenzará. Pasados cinco días nada más podrá hacerse por nuestra comunidad”.
Después el líder, con su voz poderosa dijo: “Todos a sus puestos” y dirigiéndose a mí, añadió en voz más suave “Tú quédate aquí conmigo”. El gran perro me explicó mi cometido. “A ti te corresponde vigilar el cementerio. Durante estos cinco días nadie puede acercarse a hablar con sus muertos. Espero que sepas cómo arreglártelas para espantar a las personas que busquen estos días la compañía de sus antepasados”.
Diego Isaías Hernández: Perros Molestones y Alegres

Antes de irse se me acercó a un palmo de la cara y me lamió los ojos con su gran lengua: “Toma, con esto en tus ojos no necesitarás ayuda de nadie”. 
¿Qué es esto?, acerté a preguntar.
“Son cheles de hombre que he logrado recoger de los ojos de los niños que duermen en el mercado”. 
Diego Isaías Hernández: Perros Molestones
Yo hice lo que se me dijo, pero sólo hasta cierto punto porque nadie apareció por el cementerio. El tiempo transcurrió como transcurre en los sueños, a veces lento, a veces sin notarse. 
El segundo día no pude más, me dejé llevar por la tentación de abandonar mi puesto, olvidar mi misión y acercarme a mi casa. Sólo entonces vi, me horroricé  y comencé a comprender. No me hizo falta llegar hasta la casa, pues por el camino vi la matanza. Alguien había echado veneno por todas las calles que salen del mercado. Era un polvo amarillo que recorría el perímetro de la plaza pegado a los rincones de las calles como un reguero del mal. Los perros, mis hermanos, yacían sin vida en las más variadas posturas. Una comisión se estaba organizando para recoger sus cuerpos y quemarlos. 
Diego Isaías Hernández: Gritos de Lobos por el Tiempo de la Naturaleza
Aterrorizado por la crueldad de mis contemporáneos regresé rápidamente al cementerio. A pesar de que tomé la precaución de esconderme y de que nadie más apareció por allí en los días siguientes, ni el líder de los perros ni el más viejo del grupo, ni persona o animal alguno. El tiempo se me hizo largo porque lo viví aterrorizado, inquieto, exhausto. 
En algún momento debí dormirme. Lo sé porque desperté temblando de frío, sucio y hambriento como antes, pero con mi corporeidad humana recuperada otra vez. Al restablecerse también mi memoria quedé persuadido de que todo había sido un sueño producto de la borrachera, la lluvia, la exaltación de la amistad o alguna mala conciencia escondida y volví a la casa simulando regresar de una parranda como otra cualquiera, como si no hubiera ocurrido nada. Mi esposa me recibió huraña y esquiva, pese a que para ella sólo hubiera transcurrido una noche, no le gustaban nunca mis salidas nocturnas. Mis hijos tan cariñosos y preguntones como siempre, no sospecharon nada. Sólo una cosa había cambiado en esos cinco días sin tiempo: ya no tenemos perro. 
Diego Isaías hernández: Perros Enojados por Espanto Pavoroso

... próximamente...

DOSIS JULIO 2015

CICLO TERCERO 

"USOS, LEYENDAS, MANÍAS Y COSTUMBRES"


FASE III
“MANÍAS Y COSTUMBRES”
8. FECUNDACIÓN IN LAGO
9. BAUTISMO
10. PODER ONÍRICO DEL LAGO ATITLÁN
11. GEMELOS


Diego Isaías Hernández: Perros Molestones y Alegres

Breve epílogo que fue prólogo y se prolongó

Nuevas Leyendas Del Lago Atitlán es un conjunto nunca fijo de relatos que irán saliendo a la luz (en Blog) antes de nacer (en papel). Así, frente a una edición (o dosificación) convencional, que muere al nacer, que se cierra definitivamente o se fija para siempre al quedar impresa; estas leyendas, si llegan a ser un poco "legendarias", será irónicamente por alargar su vida más allá de cada punto final, al corregirlas, ajustarlas y hasta reescribirlas sin más pausa que su declarada dosificación.
Precisamente la imposibilidad de fijar un orden claro, marcar un itinerario único o proponer un final con destino, es lo que me ha llevado (paradojas posmodernas) a presentarlas en CICLOS, FASES y CAPÍTULOS, abiertos, cambiantes, flexibles, sabiendo que el rastro de lo legendario es inasible como una atmósfera y que sólo una estructura inesperada y dosificada que sea como el TIEMPO mismo, podrá sobrevivir. 
Por todo ello, SE HACE SABER que esta publicación inexistente sufrirá -como cualquier alma mortal- sucesivas  transformaciones, remiendos, adiciones  y hasta adicciones en sus 
CICLOS, FASES, CAPÍTULOS; 
PINTURAS, FOTOS, COMENTARIOS...


http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/nl/88x31.png
DESPERTAR SOÑANDO. S.A.
Atitlán,
Cerca del agua.




viernes, 1 de mayo de 2015

PRIMERA ERA. CICLO SEGUNDO. FASE I.(Capítulos 2-4)

NUEVAS LEYENDAS DEL LAGO ATITLÁN


Jorge Ruiz Cuesta
http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/nl/88x31.png
ATITLÁN
Cerca del Agua

 DOSIS MAYO 2015




ADVERTENCIA PARA INADVERTIDOS-AS


Toda búsqueda de leyendas es legendaria. 
Toda búsqueda o indagación sobre uno mismo es una búsqueda o indagación universal. El tiempo, el ingrediente esencial de la vida, se hace espiral y, entonces, sus ciclos no se repetirán, en todo caso, repetirán el biorritmo que los contemporice. Esa es la armonización primordial, la que habrás que buscar, encontrar y mantener, cueste lo que cueste, en el bombeo de tu corazón, los ritmos de tu respiración, los anhelos de tu espíritu.
Por eso, si, desconcertado, has perdido la cadencia temporal que se acopla a tu ser, aquí podrás encontrar un nuevo vínculo entre lo íntimo y lo universal que no siéndote propio, tampoco te sea ajeno.

Y todo porque, si buscas leer, vivirás, y si buscas vivir, leerás.

CICLO SEGUNDO: "USOS, LEYENDAS, MANÍAS Y COSTUMBRES"

FASE I: “LO ATEMPORAL”
1. MANDAMIENTOS FUGACES DEL TIEMPO ETERNO
2. TIEMPO GANADO, TIEMPO PERDIDO
3. LAS PUERTAS DEL VOLCÁN
4. ATRAPAPOETAS

FASE II: “ANIMALES”
5. LA VERDADERA Y JAMÁS CONTADA HISTORIA DE LOS PATO POC
6. LOS PERROS DEL LAGO
7. LOS CHELES DE LOS HOMBRES

FASE III: "MANÍAS"
8. FECUNDACIÓN IN LAGO
9. BAUTISMO
10. PODER ONÍRICO DEL LAGO ATITLÁN
11. GEMELOS

FASE IV: “COSTUMBRES”
12. LEYENDA QUE SE ANTICIPA
13. AVISTAMIENTO
14. SEÑALES DEL NUEVO AÑO

FASE V: “NO LUGARES”
15. EL PUEBLO VOLADOR
16. EL CERRO DE ORO

FASE VI: “PERSONAJES LEGENDARIOS”
17. ENANOS (o "Nuestra Madre Tierra re-quiere lo pequeño")
18. ALDOUS HUXLEY ( o "La tozuda imaginación")
19. LAKE (o "El curandero gringo")
20. EL PRINCIPITO DEL LAGO (o "Un personaje en busca de lector")


Emilio González Morales: Fiesta de Perros




Samabaj: un sitio sumergido en el Lago de Atitlán

CICLO TERCERO

“USOS, LEYENDAS, MANÍAS Y COSTUMBRES”

FASE I
“LO ATEMPORAL”






2. TIEMPO GANADO, TIEMPO PERDIDO

Fascinado por las historias a cerca del misterioso fondo del Lago Atitlán, decidí frecuentar a los Pescadores y a los Buzos. El contacto diario con el agua, ha dejado sus cuerpos reblandecidos y sus miradas acuosas.
Emilio Gonález Morales: Lluvia de Peces
Al escucharles hablar, uno detecta esa pauta de silencio que debe reinar en el centro o en el fondo del Lago. Sus anchos pechos, parecen abrirse al mundo y no suelen contener sus secretos aunque, como yo, amen los misterios.
“Un modo de parar el tiempo se logra sumergiéndote sin oxígeno en las aguas del Lago Atitlán”, me dijo uno de ellos. “Es muy sencillo, bajo el agua el tiempo se cuenta hacia atrás, de modo que si usted aguanta un minuto, pues un minuto que le gana a la vida. Yo lo sé por el terremoto del 76 que tanto afectó en Guatemala. Ese día yo estaba bañándome en el lugar que le dicen La Finca cuando vi rodar una gran piedra por la falda del Volcán. Me dio miedo y me sumergí en el agua por el tiempo que aguantaron mis pulmones. En ese tiempo yo estaba patojo y mi record andaría por los 2 minutos o algo más. Uno no puede saber lo que la cabeza piensa mientras los segundos pasan bajo el agua. Mi vida entera pasó en ese tiempo por mi cabeza. Me vi de patojo, cuando mi abuelo me traía en ese lugar, cuando de patojito era yo quien trataba de llevar allí a las patojas, cuando me dio por pescar para completar la economía familiar, y todas las ocasiones en que vine a bañarme, asolearme o pasear.
taringa.net
Cuando salí a la superficie a tomar resuello no vi la enorme piedra que había rodado por la ladera. Todo estaba como antes de suceder el terremoto. Me di cuenta de lo que le estaba pasando al tiempo por habérselo oído contar a mi abuelo que era un gran narrador de leyendas. De modo que salí rápidamente del agua, agarré mi morral y corriendo por la orilla fue cuando la gran piedra volvió a rodar, tal como la había visto desde el agua. Eso le da una idea a usted de cómo recuperar su tiempo perdido”.
gogobot.com
Otro de los buzos, el mayor de todos, que había escuchado entre sonriente y conminativo a su compañero, no sé si para compensar o para que me diera cuenta de que hay leyendas y Leyendas contó lo siguiente:
“Dicen que cada vez que nos bañamos en las aguas del Lago Atitlán, obtenemos un día más de vida. Yo calculo que bañándome aquí, casi a diario, ya le habré ganado unos cuarenta años al destino”. 
Los buzos hablan, cuentan a quien quiera escuchar, yo, lo único que sé es que al contemplar cada mañana el Lago Atitlán desde cualquiera de sus orillas, cualquier intento de ganar pasados o futuros carece de sentido, pues quien tiene la fortuna de observar sus ciclos, sus fases, sus cambiantes capítulos todos los días de su vida, aprenderá a vivir siempre acorde, acompasado, parejo, simultáneo con él y con las nubes que pasan, en un infinito e inmarchitable presente, ni ganado ni perdido.

Emilio González Morales: Danza de Azadón



3. LAS PUERTAS DEL VOLCÁN

Dicen los Ancianos que el Volcán tiene sus puertas por donde entran y salen los animalitos. Sólo ellos las conocen y las pueden traspasar, aunque los cazadores más curiosos, atrevidos o inconscientes que se han decidido a seguirlos, han constatado que estas entradas y salidas tienen sus horarios: los mismos que el sol en sus amaneceres y en sus ocasos.
Emilio González Morales: Baile de Jarros
Animales de diferentes especies: Venados, Coches de monte, Tepezcuintles, Serpientes, Zorros, Garzas, Ardillas, Lobos, quetzales, colibríes… forman fila para entrar a las entrañas del Volcán, donde los cazadores no pueden perseguirles. Si lo hacen, no logran regresar, o acaban viviendo la experiencia del no tiempo, con la sensación del tiempo detenido, ralentizado o paralelo.
Este es el caso de Jose María Peneleu Navichoc, un anciano oriundo de San Pedro La Laguna, que en los años sesenta, tras faltar tres días de su casa regresó diciendo que había pasado tres horas en una cueva del Volcán, habitada por gentes espirituales, vestidas de blanco que le ofrecieron comida. Don Jose María, demasiado asustado y fascinado para poder comer, rechazó esas ofrendas y, según los guías espirituales que escucharon su historia, eso fue lo que le salvó, pues aquellos que se han atrevido a traspasar esas puertas prohibidas y han aceptado las ofrendas que los espíritus del Volcán les hacen, no han encontrado después la salida y no ha habido forma de recuperar sus cuerpos para devolvérselos a Nuestra Madre Tierra como es debido.

Emilio González Morales: Juego de Animales



4. ATRAPAPOETAS


El paisaje, las gentes y sus historias, tejen una tela de araña que, invisible e imparable como el tiempo, mantiene anclados al Lago Atitlán a los poetas.
Es verdad que uno no puede vivir en este paisaje, si el paisaje no lo elige antes, pero aquí los hábitos, la cotidianidad, las rutinas, se confunden con ceremonias, ritos, celebraciones (de imágenes, de ritmos, de palabras), provenientes de un mundo remoto pero íntimo, desbordante, pero envolvente a la vez.
Emilio González Morales: Baile de las Jarras
Aquí hay nubes que pintan cuadros al óleo, flores que dan colores al telar, pájaros que enredan los caminos del cielo, hormigas que simulan ser palabras ordenadas en un papel. Ancianos, Anteriores, Antiguos, Antepasados, Anónimos, que alcanzan su punto culminante al soñarse dormidos porque son maestros del despertar soñando.
Si, porque aquí todos sienten la voz muda del Lago con su aliento de siglos cada vez que llueve, o porque bajo el agua bullen historias que la Historia olvidó, es destino de poetas vivir en el Lago Atitlán, cerca del agua, a salvo siempre de sus propias lagunas y sus volcanes muertos.

Emilio González Morales: Baile de los Antepasados

... próximamente...

DOSIS JUNIO 2015

CICLO TERCERO 

"USOS, LEYENDAS, MANÍAS Y COSTUMBRES"

FASE II
“ANIMALES”
5. LA VERDADERA Y JAMÁS CONTADA HISTORIA DE LOS PATO POC
6. LOS PERROS DEL LAGO
7. LOS CHELES DE LOS HOMBRES



Breve epílogo que fue prólogo y se prolongó

Nuevas Leyendas Del Lago Atitlán es un conjunto nunca fijo de relatos que irán saliendo a la luz (en Blog) antes de nacer (en papel). Así, frente a una edición (o dosificación) convencional, que muere al nacer, que se cierra definitivamente o se fija para siempre al quedar impresa; estas leyendas, si llegan a ser un poco "legendarias", será irónicamente por alargar su vida más allá de cada punto final, al corregirlas, ajustarlas y hasta reescribirlas sin más pausa que su declarada dosificación.
Precisamente la imposibilidad de fijar un orden claro, marcar un itinerario único o proponer un final con destino, es lo que me ha llevado (paradojas posmodernas) a presentarlas en CICLOS, FASES y CAPÍTULOS, abiertos, cambiantes, flexibles, sabiendo que el rastro de lo legendario es inasible como una atmósfera y que sólo una estructura inesperada y dosificada que sea como el TIEMPO mismo, podrá sobrevivir. 
Por todo ello, SE HACE SABER que esta publicación inexistente sufrirá -como cualquier alma mortal- sucesivas  transformaciones, remiendos, adiciones  y hasta adicciones en sus 
CICLOS, FASES, CAPÍTULOS; 
PINTURAS, FOTOS, COMENTARIOS...


http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/nl/88x31.png
DESPERTAR SOÑANDO. S.A.
Atitlán,
Cerca del agua.


jueves, 9 de abril de 2015

PRIMERA ERA. CICLO SEGUNDO: "USOS, LEYENDAS, MANÍAS Y COSTUMBRES". FASE I: "LO ATEMPORAL".(Capítulo 1)

NUEVAS LEYENDAS DEL LAGO ATITLÁN

DOSIS ABRIL 2015

Jorge Ruiz Cuesta
http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/nl/88x31.png
ATITLÁN
Cerca del Agua





ADVERTENCIA PARA INADVERTIDOS-AS


Toda búsqueda de leyendas es legendaria. 
Toda búsqueda o indagación sobre uno mismo es una búsqueda o indagación universal. El tiempo, el ingrediente esencial de la vida, se hace espiral y, entonces, sus ciclos no se repetirán, en todo caso, repetirán el biorritmo que los contemporice. Esa es la armonización primordial, la que habrás que buscar, encontrar y mantener, cueste lo que cueste, en el bombeo de tu corazón, los ritmos de tu respiración, los anhelos de tu espíritu.
Por eso, si, desconcertado, has perdido la cadencia temporal que se acopla a tu ser, aquí podrás encontrar un nuevo vínculo entre lo íntimo y lo universal que no siéndote propio, tampoco te sea ajeno.

Y todo porque, si buscas leer, vivirás, y si buscas vivir, leerás.


ÍNDICE CICLO SEGUNDO: 
"USOS, LEYENDAS, MANÍAS Y COSTUMBRES"

FASE I: “LO ATEMPORAL”
1. MANDAMIENTOS FUGACES DEL TIEMPO ETERNO
2. TIEMPO GANADO, TIEMPO PERDIDO
3. LAS PUERTAS DEL VOLCÁN
4. ATRAPAPOETAS

FASE II: “ANIMALES”
5. LA VERDADERA Y JAMÁS CONTADA HISTORIA DE LOS PATO POC
6. LOS PERROS DEL LAGO
7. LOS CHELES DE LOS HOMBRES

FASE III: "MANÍAS"
8. FECUNDACIÓN IN LAGO
9. BAUTISMO
10. PODER ONÍRICO DEL LAGO ATITLÁN
11. GEMELOS

FASE IV: “COSTUMBRES”
12. LEYENDA QUE SE ANTICIPA
13. AVISTAMIENTO
14. SEÑALES DEL NUEVO AÑO

FASE V: “NO LUGARES”
15. EL PUEBLO VOLADOR
16. EL CERRO DE ORO

FASE VI: “PERSONAJES LEGENDARIOS”
17. ENANOS (o "Nuestra Madre Tierra re-quiere lo pequeño")
18. ALDOUS HUXLEY ( o "La tozuda imaginación")
19. LAKE (o "El curandero gringo")
20. EL PRINCIPITO DEL LAGO (o "Un personaje en busca de lector")

Autoretrato simbólico: ""Usos, Leyendas, Manías y Costumbres"

FASE I
“LO ATEMPORAL”


1. MANDAMIENTOS FUGACES DEL TIEMPO ETERNO.

“Mi papá me ha dicho que te presente al abuelo Axuwaan. Él es el anciano más anciano del mundo. Axuwaan te llevará porque hay que salir a las tres de la mañana”. 
¿Y por qué tan temprano?.
“Porque vive lejos y se levanta como el sol”.
Supuse que María había querido decir “con el sol”, pero no abrí la boca, al ver que los dígitos de mi reloj-despertador marcaban las 22:45 y apenas me quedaban cuatro horas para dormir.
Chema Cox and Edwin González: "Cascada de Espíritus"
Axuwaan, que es gelol (tocayo) de su abuelo Axuwaan, “el Anciano más Anciano del Mundo”, es uno de los hermanos de María. “Tiene casi 31 años pero en su mente sólo pasaron seis o siete”, me advirtió ella cuando me lo presentó. 
Axuwaan, a quien después de un mes de estrecha convivencia, consideraba ya mi propio hermanito, es una de esas personas que uno comienza a querer inmediatamente. Quizá porque su mundo, detenido en la infancia, es el más acogedor de los mundos posibles. El brillo de su mirada, su sonrisa perenne, (parece reír incluso cuando solloza y no llora casi nunca), el sonido onomatopéyico de su risa que siempre cae en carcajada, contagian al más insensible. Su manera de tomarte de la mano, sus silencios, su forma de estar y hacer, son invitaciones a la ternura, la melancolía, la paz.
Chema Cox and Edwin González: "Cerro del Cacique Dormido"
La oscuridad era brumosa de modo que abandonar San Pedro en dirección al Volcán, fue como ir saliendo de una nube o atravesar una telaraña invisible hecha de restos de sueño. Axuwaan se adelantaba a menudo en el camino y me esperaba en algún lugar para señalarme un árbol, una flor, un fruto, un pájaro. En esos momentos hubiera querido que fuese mi hijo. El sol asomaba por las montañas justo cuando llegamos al umbral de la casa del anciano más anciano del mundo. 
La casa eran tres chozas de adobe con techo de paja, una un poco más grande que las otras dos, iguales a las que había visto en las fotografías de los años 40 que tienen expuestas en la biblioteca municipal de San Pedro.
El anciano estaba rezando en su habitación y esperamos a que terminara sus oraciones. Mientras, una señora, nos hizo pasar a la cocina. 
Benjamin & Lois Paul's Photos
Después de saludar a Axuwaan pasándole la mano por la cabeza como se hace con los niños en señal de respeto, me dio la mano mientras se tapaba la boca (casi desdentada) con el delantal. Con gestos (al principio pensé que no hablaba español) nos invitó a bolillos y café. Podía ser una tía de María, pero no se le parecía en nada. Su piel era muy morena y su nariz mucho más ancha. Cuando mis ojos se acostumbraron a la penumbra reparé en la presencia de cuatro niños de estaturas escalonadas como los Dalton, que nos miraban cual luciérnagas desde el fondo de la cocina. ¿Quiénes podían ser?. ¿Nietos de la tía de María?. ¿O la señora no era tía de María?. Cuando la señora me pasó una taza de café, encendí un cigarrillo mecánicamente y al ir a preguntar a Axuwaan, precisamente para dejar de hacerme preguntas, vi entrar al otro Axuwaan, el Anciano, en la cocina. Inmediatamente me sentí como el violador de un recinto sagrado. Me levanté de un salto e hice el amago de arrojar el pitillo al fuego, pero el Anciano dijo algo en tz´utujil que me paralizó el gesto y la intención. 
Lorenzo González Chavajay: "Juanera
La señora, mientras retiraba el café de la estufa, tradujo: “Ha dicho: no tires el cigarro porque los dioses de la lluvia son grandes fumadores y las colillas que tiran son los cometas”. 
Seguí fumando pero más cohibido todavía. El Anciano en verdad parecía el más anciano del mundo. Era un hombre menudo, delgado, con huesos grandes que se marcaban en sus clavículas, en sus codos y, supuse en sus piernas. Llevaba el traje tradicional tz´utujil con la banda en la cintura y un pañuelo cubriéndole la cabeza. Los pies descalzos parecían esculpidos en caoba. Al entrar en la cocina traía una vela en la mano y recordé la anécdota de don Feliciano y su levitación. Comparado con él, éste parecía el doble de anciano en la mitad de cuerpo. 
Al llegar junto a la estufa, inclinó la vela para que descargara su cera y la posó con gran destreza sobre el cemento de la estufa. La luz de la vela osciló un poco, se inclinó a la izquierda, después a la derecha y, por fin, se estabilizó. Me fijé en sus manos, quizá porque por efecto de la iluminación o de los ojos fascinados con que yo lo miraba todo, me pareció estar viéndolas “en negativo”. Las venas, hinchadas como cañerías rebosantes se veían blancas cuando debían tender al azul y su piel oscura, como la de la señora que yo creía su hija, era gris ceniza. 
Pedro Rafael González Chavajay: "Madrugada a la Ceremonia"
Cuando la vela se estabilizó el anciano se acercó a mí. Yo me levanté para tenderle la mano y recibirlo con todo el respeto del mundo, pero él hizo lo que haría un ciego: elevó sus manos a la altura de mi cara, como para tantearla. Yo cerré los ojos ofreciéndosela y comenzó a tocarme. Noté la rugosa yema de sus dedos tanteando la forma de mis ojos, nariz, boca. Lo vi, en la oscilante luz de los ojos recién cerrados como un gigante. No puedo expresarlo de otro modo: como si fuera la brisa del lago quien estuviera auscultando mi rostro. Este instante eterno duró hasta que Axuwaan se interpuso entre nosotros tomando la mano del anciano y besándola en señal de respeto. El anciano sonrió, dijo varias frases que nadie tradujo y se sentó en la silla vacía junto a la estufa. 
Hechas las presentaciones resultó que la señora Catalina es tía de María y los niños (Angel, Marina, Gabriel y José, “pura marimba”). son sus nietos. Al conocer los nombres de todos me pareció que aumentaba la luz del cuarto. 
El Abuelo Axuwaan, “El Anciano más Anciano del Mundo” -así lo volvió a presentar la tía Catalina-, me hizo un interrogatorio exhaustivo en el que le conté a grandes rasgos un viaje concebido para cuatro meses pero que ya duraba más de dos años. Por momentos me sentí como en una reunión internacional, en la que la tía de María, una mujer como las que veía en el mercado, desempeñaba el papel de traductora de la ONU.
La escena era como soñada.
“¿Y cuánto tiempo llevas en el pueblo?”.
Apenas tres meses, pero no tengo intención de marcharme. 
“¿Tres meses y todavía no ha olvidado su reloj?”, preguntó por primera y única vez en español con su vocecita que parecía provenir de una cueva.
La verdad es que me lo prestó su nieta María y hoy lo llevo puesto porque necesité la alarma para levantarme temprano, pero le aseguro que no es lo habitual, dije disculpándome mientras me lo desabrochaba como quien se libera de la pesada carga del tiempo. 
“Ah María, María. Sigue sin gustarme cómo se cuenta la vida porque yo, por ejemplo, nací un 29 de febrero y según el calendario católico, tendría hoy 23 años”, dijo el anciano en tz´utujil. Tras la traducción de la tía Catalina, hubo un silencio de segundos que se me hizo incómodo, denso y largo como un minuto. Axuwaan ya estaba comiendo su tercer pan dulce de la mañana y verle así me distendió.
De esto en aquel momento no me daba cuenta, pero ahora tengo la sensación de que el Anciano estaba preparando con un ejemplo práctico, “algo” que todavía no me iba a contar, pero me estaba anticipando. 
El Anciano hilvanó un discurso que su hija resumió en frases cortas de ritmos cambiantes que se alargaron y aceleraron más o menos así: 
“El tiempo es sagrado. Es lo que somos. No podemos engañarlo. No debemos acosarlo. No hay que desear atraparlo, mucho menos dominarlo, administrarlo, matarlo, gastarlo, venderlo o comprarlo”. Casi toda esta enumeración negativa la tía Catalina la pronunció en español, porque al parecer no hay conceptos equivalentes en tz´utujil, menos aún aplicables al tiempo. “Las personas fuera de ciclo, lo engañan porque se adelantan. Pretenden siempre un avance o un fin pero entonces el tiempo huye, se alarga infinitamente y se aloca como una serpiente sin cabeza. Las personas lo acosan y creen atraparlo cuando buscan rejuvenecerse, parar el tiempo, volver atrás… Se equivocan porque lo administran mal y lo miden torpemente. No se puede medir lo que no se comprende, como no se puede tener lo que no existe. Para eso son las oraciones, las ceremonias, para pedir perdón, alabar, agradecer el tiempo que tenemos y nos sostiene”.
Yo seguía con tal concentración el discurso (como para grabarlo tal cual en la memoria), que me produjo un shock cuando el anciano interrumpió bruscamente su discurso y se levantó lentamente, aunque sin apoyarse, para disculparse diciendo que tenía varias responsabilidades ese día, que “el día ya le había dado su permiso”, y que si no se apresuraba lo iba a defraudar.

Durante muchos días, tal vez meses, la experiencia de aquel encuentro con “el Anciano más Anciano del Mundo”, me dejó una sensación final de cierto desencanto. Me descorazonaba que el resultado último del uso del tiempo, al modo maya o al modo occidental, fuera la prisa: realizar cuantas más actividades en una jornada. Era como si, en el fondo, todos se fijaran en sus propias trayectorias sin tener verdaderamente en cuenta al tiempo, de modo que, en realidad, para entendernos, creyendo contarlo, nos descontaba Él.
Pedro Rafael González Chavajay: "Día de Ceremonia en Chichicastenango"
A la pobre María la aturdí a preguntas y me fue explicando que las ocupaciones de aquel Anciano eran como las de un ministro o un general. No se sabía de dónde sacaba el tiempo (y la energía, dada su edad) para hacer todo lo que hacía por la comunidad: mediar en disputas, herencias, divorcios, casamientos…, supervisar trabajos comunes, nombrar responsables y vigilar lo decidido en el Consejo de los Principales. Por eso es tan respetado y se le llama “el Anciano más Anciano del Mundo”, como una expresión de cariño y admiración, devoción y respeto. 
“Él es autoridad, pero no una autoridad que uno dizque vota para que haga una cosa y después hace otra. En nuestra lengua, autoridad quiere decir, el que tiene su trabajo, el que cumple los acuerdos que sirven a la comunidad”.
Sólo muy lentamente y por los caminos más inesperados, fui asimilando algunas de las muchas cosas que escuchaba mencionar. 
Pedro Rafael González Chavajay: "El Pan Nuestro"
Pero de un modo muy especial y muy sutil, fue “el Anciano más Anciano del Mundo”, quien me había puesto a reflexionar sobre la naturaleza del tiempo o de nuestra relación con él, a partir de aquella definición tan concentrada como fugaz. 
Aquí, por el momento, presentaré la interpretación que en aquel momento me dejó tranquilo. Ya habrá tiempo de explorar otras experiencias pasadas o futuras.
Durante varios días, semanas o meses, (ahora con tantas experiencias como acumulo, no lo puedo recordar), a partir de lo central de aquel discurso sobre el tiempo, lo primero que se me ocurrió fue enumerar eso que no se puede hacer con Él. Me salieron, así lo anoté en el cuaderno, “Diez mandamientos fugaces del tiempo eterno”. Enseguida comprendí que todos ellos se encerraban en los dos primeros: (1) es sagrado y  (2) es lo que somos, porque de estas dos condiciones se deriva que NO lo podemos engañar (3), acosar (4), atrapar (5), dominar (6), administrar (7), matar o gastar (8), vender (9) ni comprar (10). Si lo usamos de este modo, ofendemos a la Naturaleza (lo sagrado) y nos ofendemos a nosotros mismos (es lo que somos”, es lo que tenemos y nos sostiene”), por tanto, lo que le hacemos al tiempo nos lo hacemos a nosotros mismos. 
Vicenta Puzul de Gonzalez: "Bendición de Mazorca"
Hasta ahí, todo me parecía bastante claro, asimilable desde una lógica cartesiana, e incluso acorde con mi propia sensación. Pero, si el tiempo es lo que somos, es en definitiva el existir, la vida, ¿cómo hacer para no disponer de él, o cómo hacer para desprenderse?.
Tratar de contestar esta pregunta con lo vivenciado hasta aquella entrevista fue el mayor escollo. Pasé muchos ratos perdidos buscando alguna lógica que mi mente de entonces pudiera comprender. Sólo sentí que recuperaba o volvía a ganar mis momentos perdidos cuando entendí por fin algo muy básico. A saber: que la función más frecuente de las ceremonias en cualquier cultura (incluida la occidental) consiste en pedir permiso para cultivar, podar, cosechar, festejar, seducir, casarse… 
Emilio González Morales: "El respeto de los Antepasados"
Por todo esto, y por las experiencias que se sucedieron antes y después sin lógica temporal alguna, comprendí que aquel día, el anciano más anciano del mundo, una vez obtenido el permiso del día y después de conversar fugazmente con Axuwaan y conmigo, no tenía prisa por “su tiempo”, sino por “El Tiempo” y no salía a realizar todas aquellas acciones del día en un tiempo limitado, acotado, cercado, para cumplimentar con su “agenda”, su “trabajo”, “su cargo”, o para satisfacer un provecho personal, sino para Concelebrar el Tiempo, el transcurrir de la vida, que es todo lo que somos y que sólo se vuelve sagrado si se consagra a los demás (¿ahí está el cómo “desprenderse”?).
Por fin había comprendido lo que el maestro (una biblioteca andante, como se dice de los ancianos en África) había querido transmitirme en aquel primer contacto: la necesidad de respetar los ritos, que son la puerta de entrada en ese diálogo horizontal, de igual a igual con todo lo vivo, y por tanto, de modo especial con el tiempo. Afán de comunicación intersubjetiva, diálogo de igual a igual que explica, lo esencial de la cultura maya.


Chema Cox and Edwin González: "Contemplando el paisaje"

PRÓXIMAMENTE





... EN UN TIEMPO...
...PRÓXIMO, quizá este mismo mes, aunque de otro calendario...


CICLO 
TERCERO

"USOS, LEYENDAS, MANÍAS Y COSTUMBRES"


ÍNDICE 

FASE I 
“LO ATEMPORAL”
1. MANDAMIENTOS FUGACES DEL TIEMPO ETERNO
2. TIEMPO GANADO, TIEMPO PERDIDO
3. LAS PUERTAS DEL VOLCÁN
4. ATRAPAPOETAS





http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/nl/88x31.png
DESPERTAR SOÑANDO. S.A.
Atitlán,
Cerca del agua.